La ciudad de Pénjamo tiene sus orígenes en el año de 1542, y es aquí donde habitaron primeramente los indios huachichiles, posterior a la llegada de los españoles. Pero la vida de sus habitantes no ha sido fácil, pues poco después de fundada, un terrible incendio acabó con todo lo que con mucho esfuerzo se había logrado; la reconstrucción comenzó en 1830 y es en 1857 que se le confiere el título de villa, y años más tarde el de Ciudad.

Hoy en día Pénjamo presenta maravillosos paisajes en los que se puede realizar diversos recorridos, como a la presa la Golondrina, las Encineras, Magallanes o a la Sierra; puede también ir al campo de tiro o por qué no, acudir Churipitzeo, un pueblito en el que podrá visitar el legendario árbol de ahuehuete.

Por las noches la diversión no se hace esperar, pues además de contar con algunos bares, también algunos salones adaptan sus espacios los fines de semana para convertirlos en verdaderas pistas de baile.

Una vez estando en Pénjamo, no debe dejar pasar la oportunidad de visitar la ex hacienda Corralejo, lugar de nacimiento del padre de la Patria y adaptado a ser una de las más grandes destilerías de la región, razones que en conjunto le harán disfrutar del pequeño museo que ahí se encuentra, en el que observará algunos objetos antiguos propios del cura Hidalgo pero también podrá conocer la exhibición de bebidas, nacionales y extranjeras.

Por esto y más Pénjamo es uno de los lugares más recomendados para acudir durante su estancia en Guanajuato.